En defensa del Ciprés (cupresus sempervirents)
9 febrero, 2011 | Blog | Comentarios desactivadosLos cipreses son considerados árboles negativos sin razón alguna e incluso a menudo son percibidos como símbolo fúnebre debido a la distorsión popular prolongada durante varios siglos, al asociar a estos árboles con la custodia de nuestros cementerios.
En algunos casos milenarios, llegaron a la Península Ibérica en los barcos romanos de regreso tras sus conquistas en Asia y pueden llegar a alcanzar alturas de hasta 35 metros.
Los romanos utilizaban a los cipreses como herramienta de señalización de su cultura y su urbanismo. Por ejemplo, en una edificación aislada en la montaña, cercana a los caminos, la presencia de un solo ciprés informaba al viajero de la posibilidad de habituarse de agua en ese punto. Dos cipreses significaba que disponía de comida y tres o más cipreses que era un centro de reunión con dormitorio o un lupanar disponible. A las autoridades romanas se las distinguía con filas paralelas de cipreses en la entrada de sus casas para hacer saber que era una figura social reconocida. En las avenidas de las urbes romanas se plantaban cipreses para así dar la bienvenida a las gentes pero en especial a las tropas y generales victoriosos.
Esta simbología romana contribuyó a que posteriormente, en la era cristiana que sucedió al Imperio Romano, se plantaran cipreses en cementerios y camposantos para darnos la bienvenida a la vida eterna. De esta manera, el paso de los siglos y el correspondiente desconocimiento popular de la simbología original han contribuido a que en la actualidad se considere que los cipreses son meros árboles funerarios y, en ocasiones, portadores de mal augurio.
Como aliado en los cultivos.
Los cipreses son árboles frondosos y compactos que permiten que muchas aves se asienten en él, lo cual facilita la presencia de ciertas aves, en especial las “paseriformes insectívoras”. Éstas aves contribuyen a mantener controlada la población de insectos; con lo que a mayor número de cipreses menor cantidad de insectos encontraremos en el entorno.
La eficacia de los cipreses como árbol cortavientos y como seto ecológico es bien conocida por todos, pero dada su masiva proliferación lo más prudente es asegurarse de que la variedad que se planta sea la más adecuada; pues en la actualidad estos árboles se hibridan con especies de mayor rapidez de crecimiento y podría darse el caso de que durante su desarrollo baje la calidad de la tierra.
Los cipreses florecen en primavera y maduran en otoño, pero también puede mantener sus flores durante mucho tiempo, pudiendo llegar a producir floraciones muy tardías y fuera de contexto.
En la actualidad el ciprés se planta para formar setos porque, además de otras cualidades, soporta bien las podas. Requiere de un clima suave y sin fuertes heladas, aunque es un árbol que se aclimata a su entorno con el paso del tiempo, por lo que también es capaz de aguantar bien las sequías.
También son muy populares y habituales en Oriente Próximo, Irán, Siria o Chipre, aunque en realidad su presencia es constatable en toda la región mediterránea.
Históricamente su madera se ha utilizado para la construcción de embarcaciones puesto que su madera tiene una durabilidad extraordinaria, hasta el punto de que se piensa que incluso el bíblico Noé la utilizó para construir su afamada Arca de salvación. También fue utilizada su madera para construir las embarcaciones de la mayor parte de la flota turca e incluso el templo del rey Salomón. En la actualidad es una madera cuya calidad es muy apreciada en la carpintería y en especial en la ebanistería.
Constatado está que los Vikingos solían construir tanto los mástiles como las quillas de sus barcos con madera de ciprés, cuya resistencia les permitió hollar sus pies en tierra firme en multitud de costas del mundo conocido, tras largas travesías por los enfurecidos mares del norte.
Medicina Natural
El ciprés ha sido utilizado para detener todo tipo de flujos (diarreas, incontinencia urinaria, etc.) gracias a su alto contenido en taninos, amén de otros usos como vaso-constrictor en el tratamiento de varices, hemorroides y padecimientos análogos. Aplicado en solución para hacer gárgaras sirve para detener el sangrado de las encías y reafirma la fortaleza de los dientes, y administrado en vahos o vapores combate eficientemente la tos.
Otros autores
CIPRÉS: Árbol sagrado entre numerosos pueblos; gracias a su longevidad y a su verdor persistentes, se llama “el árbol de la vida” (ciprés-tuya).
-Entre los griegos y los romanos, está en relación con las divinidades del infierno; es el árbol de las regiones subterráneas; está ligado al culto de Plutón, dios de los infiernos; también adorna los cementerios.
-El ciprés es en Europa un símbolo de duelo. Quizás se trata de todos modos de una mala interpretación, aunque sea de origen muy antiguo, del simbolismo universal y primitivo de las coníferas que, por su resina incorruptible y su follaje persistente, evocan la inmortalidad y la resurrección. “Las heladas del invierno, dice Chuang-tse (c. 28), no hacen sino resaltar con mayor esplendor la fuerza de resistencia del ciprés, al que no consiguen despojar de sus hojas.”
-En la China antigua, el consumo de las semillas del ciprés procuraba longevidad, pues eran ricas en substancia yang. La resina del ciprés permitía, si uno se frotaba con ella los talones, andar sobre las aguas. Volvía el cuerpo ligero. La llama obtenida por la combustión de las semillas permitía la detección del jade y del oro, igualmente substancias yang y símbolos de inmortalidad.
-Orígenes ve en el ciprés un símbolo de las virtudes espirituales, pues “el ciprés desprende muy buen olor”, el de la santidad.
-En el Japón, una de las maderas más usadas en los ritos del shinto es una variedad del ciprés, el hinoki: además de su utilización en la fabricación de diversos instrumentos, como el shaku (cetro) de los sacerdotes, hay que señalar sobre todo que el fuego ritual se enciende por frotamiento de dos trozos de hinoki. Esta madera es igualmente la que sirve para la construcción de los templos, como el de Isé. Se vuelven a encontrar aquí manifiestamente las nociones de incorruptibilidad y de pureza.
-También como símbolo de inmortalidad se representa el ciprés (asociado al pino) en las logias de las sociedades secretas chinas, a la entrada de la “Ciudad de los Sauces” o del “Círculo del Cielo y de la Tierra”. Los yin, dice Confuncio, lo plantaban al lado de los altares de la Tierra
Diccionario de los símbolos
JEAN CHEVALIER/ALAIN GHEERBRANT
(Herder, Barcelona, 1995)
Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Cupressus
Los caminos y bosques cortesanos: patrimonio histórico-cultural, recurso turístico y alternativa económica.
9 febrero, 2011 | Blog | Comentarios desactivadosComo muchos de vosotros ya sabréis Cortes de Arenoso es una población reconocida en la antigüedad, más allá de los romanos . Su territorio fue creándose entorno a su red de caminos y sendas que comunicaban a Cortes con el resto de poblaciones cercanas y lejanas. Si observamos la forma triangular del plano de nuestro término nos daremos cuenta de cómo sus lindes están condicionadas por la subdivisión de la Cañada Real de Aragón.
El trazado dirección Sur-Este, nos llevaría hasta el barranco de Santa Ana, en Zucaina, o camino de la Peñagolosa. hasta enlazar con los caminos de la lejana Tarragona Ibera. El trazado Sur-Oeste nos llevaría por el Cordón Real del Plano a buscar el Mijares, por el Mas de Aceite como alternativa a los pasos del Castillo de Campos de Arenoso, buscando la bifurcación de caminos hacia poblaciones con más número de habitantes, como Onda; o pasando por Montán a Viver de las Aguas y Segorbe.
La antigüedad de Cortes se remonta más allá de la era del bronce, tal vez a la prehistoria humana, como se sospecha que así es a vida cuenta de los informes que podemos consultar gracias al servicio del Departamento Arqueología de la Diputación y a su responsable Amparo Barrachina. Territorio de transición entre la meseta aragonesa y las costas del Levante peninsular, fue y es de vital importancia para el desarrollo y la economía humana. Si nos paramos a recoger la información dispersada existente hasta la actualidad podremos disfrutar de textos deliciosos como el que el heleno romanizado Plinio dedicaba a esta zona. Suyo es el relato de un destacado funcionario que daba cuenta al imperio de las posibilidades de negocio de esta zona para los romanos.
A su paso por estas tierras le dedica el apelativo “corrales” seguramente en referencia a la Masía de Morrones o a lo disperso de los edificios en esa época de lo que es hoy Cortes de Arenoso. Parece ser que los romanos decidieron acrecentar su paso por el paso que en la actualidad ocupa la autovía Mudéjar Sagunto – Son Port. Dejando lógicamente a la Cañada Real de Aragón en un segundo plano, aunque mantenía su vital importancia en lo referente a avituallamiento, dada la calidad de sus bosques de robles, enebros, sabinas y de sus aguas.
Durante el periodo de la Edad Media se reconoce nuevamente su importancia gracias a guerreros históricos o ficticios como el Cid Campeador, adiestrado en la técnica de razias de guerra árabe (grupos guerrilleros mas o menos numerosos); técnicas de combate que aprendió de la mano de su padre en las fronteras de Navarra y que después tanto le sirvieron a sus propósitos, acompañado de hombres no tan conocidos de nuestra vecina Mosqueruela, a los que aquel insigne guerrero tanto le gustaba de contratar para que luchasen a su lado.
Gracias a la llegada del Rey Jaime, y a la reorganización humana y territorial que llevó a cabo, es posible reconocer el trazado de las sendas y caminos, dado que casi con total seguridad la mayoría de los edificios de las masadas que todavía aún hoy siguen en pie pertenecen a esa época. La fortificación de alguno de estos edificios y el contacto visual que mantenían entre sí a pesar de las distancias fueron el eje de la estrategia que permitió mantener el control del territorio; al mismo tiempo que permitía a las poblaciones colindantes armarse para la defensa o salir en ayuda en caso de que alguna fuera atacada.
No nos olvidemos que los Fueros Valencianos permitieron a las poblaciones de sus territorios unos beneficios fiscales y sociales impresionantes para su época, con lo que este rey y su organización, se vieron muy beneficiados por una población muy motivada. Con la llegada de Felipe V al poder se restaura la ley de la Mesta en 1700, ley que regulaba el uso de los caminos. Sin embargo, podríamos remontarnos a sus fuentes legales, al reinado de Alfonso X el sabio y a la regulación de las Siete partidas en el año 1251 y posteriormente por Felipe II en Madrid año1589.
La importancia de nuestros caminos cortesanos y vías pecuarias resurge nuevamente durante las guerras carlistas, sucesos popularizados por Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales del libro de las Batallas del Maestrazgo. No nos olvidemos de Manta Blanca y Peladilla, guerrilleros carlistas locales nombrados por Vicente Catalán en el año 1914.
Dentro de los actos organizados en relación con la Recuperación de la Memoria Histórica de la guerra civil se celebró el “1er Congreso de la guerrilla española antifranquista” el 30 de septiembre del 2000 en Santa Cruz de Molla.
Los asistentes a este congreso pudimos disfrutar emocionados con los relatos de acciones de guerrilla relatados por sus autores; los jefes de las partida de la 17 División, que incluía nuestro termino, encabezada por el Rubio y el jefe del la 14 División, Florián el Grande y su esposa. Fue el Rubio quien, salvándose del asalto de la Guardia Civil y perdido durante días, encontróse con una vecina de Cortés a la que le pidió pan, la Tía Isabel de Morilla. Ella no supo nunca que aquella hogaza de pan salvaría al jefe de la guerrilla, pero así fue como lo contó y reconoció El Rubio personalmente durante aquel congreso del año 2000. La escuela de guerrilleros estaba muy bien situada estratégicamente en los montes de Mosqueruela, lo cuál les permitió utilizar la red de sendas. Así había sido hasta mediados del siglo XX, cuando se inició la construcción del trazado de carreteras asfaltadas, que en muchos casos no tenían ni la sabiduría ni el sentido, ni la orientación que tuvieron en la antigüedad. Al mismo tiempo, la industrialización de los territorios costeros y el consiguiente éxodo poblacional de las zonas del interior sentenció a estos territorios a un continuo y prolongado declive.
Tanto es así que no fue hasta finales del recientemente superado siglo XX cuando se ha detenido, quién sabe si tan solo parcialmente, el proceso de desaparición de estos pueblos; gracias a un cambio en las tendencias sociales y vacacionales, como es el impulso del tan actual turismo rural. También cabría destacar quizás la avidez de los defensores de la Recuperación de la Memoria Histórica en defender y recuperar la importancia social de todos estos territorios. A finales de los años 90, la Escuela Taller del Alto Mijares junto a numerosos particulares incluidos el promotor del Mas de la Mateba recuperaron un trazado de 34 km de vías pecuarias del término, de entre los más de 750 km que atesora nuestra población. Esta actuación ha traído numerosos beneficios a todo el municipio. En primer lugar ha conectado diferentes elementos paisajísticos, incluyendo el entorno del Mas de La Mateba, con la red de sendas (en cumplimiento de la normativa de la Federación de Montañismo) para uso y disfrute de los visitantes. Además, esta actuación beneficia la revalorización de los terrenos de su término municipal.
El sendero fue denominado PR-V111, hoy día muy abandonado y su recorrido, que lógicamente nace en el GR7 de trazado Peninsular, ha sido atravesado por un gran número de visitantes. Desde aquella primera actuación no ha dejado de crecer el número de kilómetros de sendas y caminos recuperados en otras poblaciones cercanas a nuestro termino, lo cual debe ser motivo de orgullo y consideración de todos.
Además, estaremos de acuerdo con que el aumento del número de viviendas dedicadas a albergar visitantes es reflejo del aumento de visitas que recibimos y que estas visitas conllevan beneficios no solo al sector turístico, sino también al sector alimentario y en especial a la venta de productos cárnicos.
No solo ha aumentado la tendencia de senderista, si no que también está creciendo espectacularmente la afluencia de ciclo-turistas de montaña. Una vez más, nuestros caminos no son meros espectadores que serpentean por nuestros mimados bosques, sino que traen a nuestras puertas gentes y expectativas de futuro venidas de otros lugares, siendo otra vez puente de vital importancia para todos nosotros y sin necesidad de cortar un solo árbol.
Autor: Salvador Gallur Marti
Texto corregido Miguel Montañes
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