La propuesta consiste en recorrer el este del municipio para disfrutar de sus diferentes parajes y vistas. Conocemos la Casa de Guillamón hasta llegar al «Secano de Mingo», para luego alcanzar la senda histórica del GR-7, tan reconocida por recorrer de punta a punta el país y enlazar en los Pirineos con el trazado que nos llevaría hasta las tierras donde nació Atila, el rey bárbaro que destruyó Roma.
El camino transcurre entre cultivos de pinos, avellanos, truferas y desemboca junto al sistema de depósitos de agua potable y el paraje del «Nacimiento de la Ceica», donde es posible sentarse a descansar bajo la sombra de sus magníficas nogueras antes de regresar al casco urbano. El punto final de la ruta nos recibe en la plaza de los porches de la ermita de San Vicente Ferrer, un templo del siglo XVIII de un singular estilo barroco.
Precisamente, hablar de «La Albareda» en este entorno es evocar un bosque de álamos blancos; un rincón del paisaje rural que delata la presencia histórica del agua y de las tierras fértiles a su alrededor. En este paraje, los bosques de robles y los antiguos álamos blancos dan paso hoy a prados frescos y serenos que invitan a la contemplación. Enlace de la ruta en Google Earth
Enlace de la Ermita de San Vicente de Piedrahita en la Wikipedia.



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