Erase un mundo todavía muy rural que para muchos difícilmente de ensueño. Un mundo donde «el maquis» luchaba en distintas partes del estado español, renombrados por la dictadura como bandoleros. Un mundo donde reinaba las carencias el silencio del miedo, el trabajo duro y las imposiciones morales de de la Iglesia católica.

Transporte privado.
En la zona del Alto Mijares, el impacto de la Ley de Tasas fue brutal. Podrías añadir un detalle local sobre cómo la Guardia Civil controlaba los molinos de la comarca (muchos de ellos escondidos en los barrancos del río Mijares) para que no se moliera grano «fuera de control».

La pareja.
En la zona del Alto Mijares, el impacto de la Ley de Tasas fue brutal. Podrías añadir un detalle local sobre cómo la Guardia Civil controlaba los molinos de la comarca (muchos de ellos escondidos en los barrancos del río Mijares) para que no se moliera grano «fuera de control».
La comarca del Alto Mijares fue, por su orografía y aislamiento, un escenario donde la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) tuvo una presencia constante. Este factor es clave porque el régimen utilizó el hambre y el control de suministros no solo como política económica, sino como estrategia de guerra para cortar los suministros a la guerrilla.
Aquí tienes una propuesta de continuación que integra datos de contexto y la realidad demográfica de la época:
La herida demográfica y el control del río
El impacto de esta «decisión política» en el Alto Mijares se refleja en la sangría de sus censos. Entre 1930 y 1950, la comarca sufrió un golpe doble: las muertes directas por la guerra y la represión, y el exceso de mortalidad de los años 40 provocado por el hambre y las enfermedades de la miseria. Poblaciones como Cirat, Arañuel o Montán vieron cómo su población se estancaba o retrocedía, iniciando un proceso de despoblación que ya no se detendría.
En los archivos de la época, las causas de muerte a menudo esconden la desnutrición tras términos médicos ambiguos, pero la realidad en los masicos y aldeas era otra. El control de los molinos a lo largo del río Mijares fue clave: la Guardia Civil y la Fiscalía de Tasas establecieron una vigilancia férrea para evitar la molienda clandestina. Como describe Secundino Serrano en sus estudios sobre el maquis, el hambre fue utilizada como un «medio de liquidación complementario» junto al hacinamiento en las cárceles.
Para las familias de la sierra, el dilema era mortal:
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El miedo a la delación: El país se convirtió en un «campo abonado para delatores» donde cualquier sospecha de poseer harina extra podía terminar en multa o prisión.
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La economía de la subsistencia: Se recurrió a sustitutos desesperados. El consumo de harina de algarroba o el «pan de mezcla» con serrín y arena para aumentar el peso de las raciones oficiales fue una realidad cotidiana en la comarca.
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No era solo que no hubiera trigo; era que el trigo que había se escondía en los almacenes del estraperlo mientras en las casas del Alto Mijares se cocían raíces para engañar al estómago.»
Este periodo de «tiempo para la venganza» dejó una huella indeleble en la memoria oral de la zona. La combinación de la represión política —con la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939— y la represión económica del hambre explica por qué el Alto Mijares fue, durante años, una tierra de silencios y sombras.

Buhonero

Transportando el arado.

Hilanderia

La fiesta de la comunión.

La feria del Rio Turia en Valencia

Recogiéndose al caer el sol.

El medico acude.

Camino de cocer el pan.

Moliendo la paja.

De guardia de mujeres.
«Mientras los hombres del Alto Mijares se doblaban el espinazo en los bancales de secano o se escondían en la espesura de los barrancos, las mujeres libraban una guerra distinta en el umbral de casa. Sobre ellas recayó el castigo más silencioso y humillante: la gestión de un hambre que no daba tregua. Eran ellas quienes negociaban con el estraperlista, quienes camuflaban la harina bajo la enagua y quienes, en demasiadas ocasiones, pagaban con su pelo rapado o el escarnio del aceite de ricino el pecado de ser esposas de los ‘vencidos’. En la comarca, la mujer no solo fue el sostén de la familia, sino el escudo humano frente a una administración que usaba el racionamiento como una soga al cuello.»
En el Alto Mijares fue muy común la figura de la «moza de servicio». Muchas familias, al no poder alimentar a sus hijas, las enviaban a trabajar a casas de familias acomodadas en Castellón o Valencia a cambio de cama y comida, lo que suponía una ruptura traumática de la unidad familiar por pura necesidad económica.

Estudiando.

La discusión

La sopa en el muro

Dotoras y Devotas

La guardería.

De Comunión

El colegio.

La inocencia.

Mendigando.

la verdad de Franco
Enfoque Humano y Poético (Basado en Miguel Hernández)
Ideal para describir el sufrimiento de las familias y la desnutrición infantil.
«El hambre en la serranía no solo vació las despensas, sino que marchitó los cuerpos. Aquellos fueron los años de las ‘Nanas de la cebolla’ de Miguel Hernández, donde la malnutrición se convirtió en la banda sonora de los hogares. En el Alto Mijares, el pan negro y el caldo ralo fueron el único sustento para una generación de niños que, como el hijo del poeta, solo conocían el ‘hambre y cebolla, hielo negro y escarcha’. La mortalidad de esos años (1939-1942) no fue una cifra estadística, sino una tragedia evitable que marcó a fuego la memoria de nuestras aldeas.»

El gorro que nunca usó.

Agricultura previa.

La dependencia.

Enprendimiento.

Comerciando a la romana.

Preparando la tierra..

Aprendiendo el oficio 1

Aprendiendo el oficio 2

Partiendo al servicio militar.

La siega.

El patio de juegos

Adoctrinando desde la infancia.

La guardería rural.

Transporte de siega para la molienda.

Mercadeo.

Funcionarios.
Esta atmósfera de miseria moral y física es la que autores como Camilo José Cela capturaron en su realismo más crudo. En el Alto Mijares, el hambre tuvo además el sabor amargo de la harina de almortas y el pan de salvado, alimentos que, a falta de nutrientes, solo servían para engañar al estómago mientras el cuerpo se debilitaba frente a la tuberculosis o el tifus. Aquellas 200.000 muertes en toda España tuvieron en nuestros valles sus nombres propios, grabados en las partidas de defunción bajo el eufemismo de «colapso cardíaco» o «causas naturales», ocultando la verdad incómoda de una desnutrición impuesta.
La herida demográfica y el control del río
El impacto de esta «decisión política» en el Alto Mijares se refleja en la sangría de sus censos. Entre 1930 y 1950, la comarca sufrió un golpe doble: las muertes directas por la guerra y la represión, y el exceso de mortalidad de los años 40 provocado por el hambre y las enfermedades de la miseria. Poblaciones como Cirat, Arañuel o Montán vieron cómo su población se estancaba o retrocedía, iniciando un proceso de despoblación que ya no se detendría.
En los archivos de la época, las causas de muerte a menudo esconden la desnutrición tras términos médicos ambiguos, pero la realidad en los masicos y aldeas era otra. El control de los molinos a lo largo del río Mijares fue clave: la Guardia Civil y la Fiscalía de Tasas establecieron una vigilancia férrea para evitar la molienda clandestina. Como describe Secundino Serrano en sus estudios sobre el maquis, el hambre fue utilizada como un «medio de liquidación complementario» junto al hacinamiento en las cárceles.
Para las familias de la sierra, el dilema era mortal:
- El miedo a la delación: El país se convirtió en un «campo abonado para delatores» donde cualquier sospecha de poseer harina extra podía terminar en multa o prisión.
- La economía de la subsistencia: Se recurrió a sustitutos desesperados. El consumo de harina de algarroba o el «pan de mezcla» con serrín y arena para aumentar el peso de las raciones oficiales fue una realidad cotidiana en la comarca.
«No era solo que no hubiera trigo; era que el trigo que había se escondía en los almacenes del estraperlo mientras en las casas del Alto Mijares se cocían raíces para engañar al estómago.»

De camino al horno.

Separando el grano.

Familia despertando.

Hilando.

El despertar de los inocentes.

Dia de Marcado.

La comunidad.

Las fuerzas del orden…

Resguardándose del clima.

Agricultura previa 2

De camino a la comunión.

Descanso del servicio.

Aprendiendo.

El mulo motor de la humanidad.

En la fuente.

El ama de su casa.

El monopolio de la espiritualidad, la verdad y la fe.

Aventando el grano.

El cabrero.

Los señaladores.

Velatorio y plañideras.

La fiesta.

Ambiente Balear.

En el destilador de espliego.

El Bar (La casa de cultura)

Transporte publico.

El diario que cambio de bando.

Molino Mallorquin.

Fin de las vacaciones.

El servicio de costura.

Estampa mallorquina.

Carreteros.

Recuerdo de emigrantes.

Cocina a todo color.